¿Conocen alguna persona que le guste pagar impuestos? Yo no; sin embargo, todos los hacemos porque el Estado nos lo impone (de ahí su nombre); estamos en una época de presentación de la Declaración Jurada y consecuente pago de la regularización del impuesto a la renta y, ahora más que nunca, recordamos esta obligación, que no es solamente legal, sino cívica, porque es la forma como el Estado genera sus ingresos para destinarlos en diferentes usos, de apoyo a la población.
Existe insatisfacción cuando se percibe, con razón o sin ella, que el dinero que estoy entregando al Estado no está siendo bien utilizado, en beneficio de la población, apoyando la mejora en la calidad de vida, que es responsabilidad y objetivo del Gobierno.
Política fiscal
Es parte de la política económica, relacionada con la gestión de los recursos del Estado, tanto en los ingresos como el gasto público. Los objetivos de la política fiscal son los siguientes:
•Mejorar la distribución del ingreso mediante la percepción de ingresos provenientes de los estratos más altos de la población, para atender necesidades de los más vulnerables.
•Financiar el presupuesto público, que debe estar equilibrado, lo que no siempre sucede. El gasto público debe ser financiado con impuestos.
•Lograr estabilidad económica, evitando el desequilibrio que frecuentemente se origina por emisiones inorgánicas de dinero del Banco Central de Reserva, manifestado como procesos inflacionarios.
Tipos de Impuestos
Se diferencian por su naturaleza y se clasifican en:
•Impuestos directos. Afectan a una persona en particular, de acuerdo a sus propias características, como es el caso del Impuesto a la Renta, monto y tasa dependiente del ingreso de la persona natural o jurídica y el Impuesto Predial, vinculado con la tenencia de propiedades inmuebles.
•Impuestos indirectos. Sin planos y gravan con la misma tasa a todas las personas, independientemente de su ingreso o riqueza, como es el caso del Impuesto General a las Ventas (IGV), que se aplica sobre la casi totalidad de bienes y servicios; y el Impuesto Selectivo al Consumo que se aplica sobre bienes específicos.
Para lograr el primer objetivo de la política fiscal, es más eficiente aplicar impuestos directos porque se está gravando a los estratos de la población de mayores ingresos en beneficio de los más pobres.
Esto está vinculado al uso que se da a los recursos, que deben estar orientados principalmente a los sectores sociales como educación y salud, lo que no siempre sucede.
El otro factor de insatisfacción de los contribuyentes es la evasión, entendida como acciones ilegales para no pagar impuestos y la elusión que es encontrar resquicios legales para no pagar o reducir los impuestos; ambos mecanismos afectan a los contribuyentes cumplidos.
Ojalá llegue el día que estemos satisfechos de pagar impuestos, cuando estemos seguros que estos serán bien utilizados.



