Los ministros de Finanzas del G7, que se reúnen mañana en Londres, deben respaldar el principio de un impuesto de sociedades mínimo internacional para llenar unas arcas públicas drenadas por la pandemia y combatir la competencia fiscal entre países.
Londres, Reino Unido
AFP
Sin embargo, se prevé que los ministros de los siete países más industrializados, que se encuentran en persona junto con los banqueros centrales y representantes de la Unión Europea y el FMI, pospongan el anuncio formal de un acuerdo al G20 de julio.
Desafíos fiscales
De acuerdo con una declaración que está siendo debatida por los países miembros, de la que se obtuvo una copia, el G7 “respalda firmemente los esfuerzos en curso en el seno del G20 y de la OCDE” para hacer frente a los “desafíos fiscales derivados de la globalización y de la digitalización de la economía”.
Y apoya “un alto nivel de ambición en el establecimiento de un impuesto mínimo global” a las empresas, agrega.
Según una fuente cercana a las negociaciones, el Reino Unido, que este año preside el G7 y recibirá a sus jefes de Estado y de gobierno en una cumbre del 11 al 13 de junio, querría poder reivindicar la paternidad de un acuerdo fiscal mundial de importantes implicaciones.
Las negociaciones previas a la reunión –que también debe abordar la recuperación mundial tras la pandemia, el cambio climático, la regulación de las criptomonedas o la ayuda a los países pobres–siguen no obstante sin alcanzar un acuerdo sobre los tipos impositivos a adoptar.
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