Continuidad o muerte súbita. Días decisivos vivirá el Poder Judicial y, de rebote, el Jurado Nacional de Elecciones, en noviembre. Tras 14 meses de proceso, la Junta Nacional de Justicia entra a la etapa final y decisiva del proceso de ratificación de seis jueces supremos y dos fiscales supremos, que inició el 17 de setiembre del 2021.
El miércoles 2 y jueves 3 de noviembre entrevistará a los seis jueces, el primer día, y a los dos fiscales, el segundo día. Luego, la Junta quedará lista para discutir y votar la decisión, que puede ser de ratificar sus títulos de magistrados titulares o cancelar sus títulos y expulsarlos del Poder Judicial y el Ministerio Público, respectivamente.
La ratificación
Todos los jueces y fiscales a nivel nacional pasan ratificación cada siete años. Es un proceso intermedio entre la selección y nombramiento y el proceso disciplinario. La ratificación siempre ha causado polémica y, en el pasado, ha merecido la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Desde que los convocó a ratificación, la Junta ha venido revisando sus antecedentes académicos, profesionales, familiares, amicales, económicos, personales y desempeño.
Cada magistrado debió presentar ocho resoluciones o dictámenes, uno por cada año de evaluación, que considere son los más destacables que ha emitido desde su nombramiento o anterior ratificación. La Junta selecciona otro grupo de resoluciones. Todo este conjunto es evaluado y arroja una calificación sobre su desempeño jurisdiccional, que se toma en cuenta en la decisión final.
También debieron adjuntar las constancias o certificados de estudios realizados en este periodo, detallando la especialidad, número de horas de estudio en la Academia de la Magistratura o en una universidad nacional o extranjera. No haber realizado al menos un curso en el periodo es un demérito.
Igualmente, informes de gestión, dirección y organización de su despacho. Se han revisado sus ingresos económicos, personales y familiares, cuentas bancarias, compras y viajes, relaciones familiares, vecinales y amicales. Incluso se vuelve a revisar las denuncias o procesos disciplinarios que pudiera haber tenido el magistrado en el pasado.



