Las negociaciones de los congresistas sobre el pedido de vacancia que enfrenta el presidente Pedro Castillo van contra el tiempo. Con legisladores en sus regiones por la semana de representación y el fin de la legislatura cerca, se ensayan distintas estrategias para llegar al respaldo mínimo establecido.
Algunos provacancia consideran tener hasta 84 votos. Las divisiones en Perú Libre y ciertas versiones sobre el Bloque Magisterial ponen la expectativa sobre estos grupos que antes han salvaguardado al Gobierno.
La negación de Perú Libre a reunirse con la primera ministra, Betssy Chávez, aumenta tensiones y suma expectativa.
El respaldo del Bloque Magisterial a la presentación de una demanda competencial ante el Tribunal Constitucional para alejar el riesgo de disolución del Congreso anima algunas proyecciones de votos.
Esta demanda busca que el TC invalide la interpretación del Ejecutivo de que el Parlamento le negó una cuestión de confianza. Con dos de estas negaciones similares, la Constitución autoriza la disolución del Legislativo.
Otros sectores ven aún lejos la posibilidad de obtener los 87 votos, lo mínimo necesario para una vacancia presidencial, según reglamento del Parlamento.
Hasta el domingo 4, se contaban 77 votos a favor de la vacancia, 40 en contra y 11 por definir. Los números se mueven en diferentes conteos según indicios, percepciones y gestos. Nada está dicho hasta el mismo momento en que se dé el voto.
El temor a una disolución del Congreso persuade voluntades. Algunos parlamentarios hicieron vigilia en el palacio legislativo de domingo al lunes aduciendo riesgo de que el Gobierno tome esa sede con violencia.
El presidente del Congreso, José Williams, dijo que no tiene ningún informe de inteligencia sobre un cierre del Legislativo.
El exministro de Defensa Daniel Barragán, a su vez, negó una intención en el Gobierno de dar un golpe al Congreso. “Son especulaciones. Yo rechazo completamente (...). No hay nada de golpe de Estado, simplemente han habido algunos temas que teníamos que conversar, temas referentes al decreto supremo 1095, que era para poder continuar o no”, adujó sobre su renuncia.
Otro factor es la versión de la empresaria Sada Goray de que dio un millón de soles a Salatiel Marrufo para que pague a congresistas a cambio de que no respalden la primera moción de vacancia el año pasado.



