La competitividad permite medir la capacidad que desarrolla un país en distintos ámbitos para que su economía crezca y se mejore la calidad de vida de su población. En los últimos 20 años, el Perú ha tenido un deterioro sostenido de este indicador y en el 2026 alcanzó su peor resultado.
El Ranking Mundial de Competitividad 2026, elaborado por el Institute for Management Development (IMD) de Suiza y Centrum PUCP, reveló que Perú logró un puntaje promedio de 43.3 en la medición de este año, frente a los 45.89 registrados en 2025, lo que representa una caída de 2.56 puntos.
El resultado de la competitividad de Perú del 2026 también se ha convertido en la más baja de los últimas dos décadas, registrando una caída de 13 puntos respecto de los 56.3 puntos que alcanzó en el 2008, año en que se le incluyó en el ránking elabortado por el IMD.
Este resultado hizo que el Perú matenga la posición 60 de 70 países evaluados, en el Ránking de Competividad Mundial 2026, la misma ubicación que tuvo el año pasado. Es decir, es uno de los países con las peores calificaciones. En el 2008, ocupaba la posición 35 de 55 países, siendo el mejor lugar ocupado en todos los años medidos.
El índice del IMD y Centrum PUCP evalúa la capacidad de los países para generar un entorno favorable para la inversión, la productividad, el crecimiento y el bienestar, a partir de cuatro grandes pilares: Desempeño Económico, Eficiencia del Gobierno, Eficiencia de los Negocios e Infraestructura, combinando indicadores estadísticos y encuestas a empresarios.

Perú retrocede en competitividad de manera sostenida durante los últimos 20 años | Fuente: IMD - Centrum PUCP
Fortaleza económica no alcanza
El informe muestra que el principal soporte del Perú continúa siendo su desempeño macroeconómico. En el pilar de Desempeño Económico, el país avanzó del puesto 47 del 2025 al 44 el 2026, mientras su puntaje aumentó de 48.8 a 51.72 puntos.
Este resultado responde a la recuperación de la actividad económica, una mejora del empleo, el fortalecimiento de la economía doméstica y, especialmente, a la estabilidad de precios.
El subfactor Precios se consolidó como una de las principales fortalezas del país al ubicarse en el puesto 11 del mundo, reflejando la solidez de la política monetaria del Banco Central de Reserva del Perú.
Sin embargo, el estudio advierte que estos avances no han logrado traducirse en mejoras estructurales. Persisten rezagos en comercio internacional, inversión extranjera, productividad e infraestructura, factores que continúan limitando la capacidad del país para crecer de manera sostenida.
Según Rubén Guevara, director general de Centrum PUCP, la estabilidad económica ha permitido al Perú preservar fundamentos sólidos, pero el ranking demuestra que eso ya no alcanza para ganar competitividad.
"Si queremos crecer de manera sostenida y atraer más inversión, el próximo gobierno deberá convertir la estabilidad en resultados concretos: mayor productividad, mejor infraestructura, instituciones más sólidas y una ejecución pública capaz de transformar los planes en obras y los compromisos en resultados", afirmó,
Infraestructura sigue siendo la mayor debilidad
El componente con peor desempeño volvió a ser Infraestructura, donde Perú descendió del puesto 63 al 65, mientras su puntaje cayó de 20.0 a 17.6 puntos.
Las mayores brechas se concentran en acceso al agua, infraestructura sanitaria y habilidades lingüísticas. En estos tres indicadores, el país ocupa el puesto 69 entre las economías evaluadas.
También se registran rezagos importantes en infraestructura tecnológica, infraestructura científica, educación y gestión urbana.
Uno de los descensos más pronunciados corresponde precisamente al indicador de Educación, cuyo puntaje pasó de 33.5 a 27.4 puntos, reflejando las dificultades para fortalecer el capital humano.
Institucionalidad y productividad continúan rezagadas
En Eficiencia del Gobierno, Perú retrocedió una posición hasta el puesto 60, aunque su puntaje mejoró ligeramente de 35.8 a 36.48 puntos.
El informe destaca un marcado contraste: mientras la política monetaria del Banco Central figura en el primer lugar mundial, indicadores como riesgo de inestabilidad política, cohesión social y percepción de soborno y corrupción ocupan el último lugar del ranking, evidenciando las debilidades institucionales del país.
En tanto, Eficiencia de los Negocios mostró una leve mejora al pasar del puesto 60 al 59, con un incremento del puntaje de 23.1 a 25.02 puntos, impulsado principalmente por un mejor desempeño del mercado laboral y una recuperación en las actitudes empresariales.
No obstante, continúan los problemas de productividad, acceso al financiamiento y prácticas administrativas. La productividad por trabajador alcanza apenas US$ 31,039 en paridad de poder adquisitivo, ubicando al Perú en el puesto 62 a nivel mundial.
Perú compite en la parte baja de América Latina
Dentro de América Latina, Chile continúa liderando la región al ubicarse en el puesto 43, seguido por Argentina (58), Colombia (59) y Perú (60). Más atrás aparecen México (62), Brasil (65) y Venezuela (70).
El informe señala que la región sigue concentrada en la mitad inferior del ranking mundial debido a problemas compartidos como baja productividad, infraestructura insuficiente, debilidad institucional y escasa innovación.
En el caso peruano, si bien mantiene fortalezas macroeconómicas, presenta brechas más profundas que otros países de la región en materia de infraestructura e institucionalidad.
El desafío para el próximo gobierno
La publicación del ranking coincide con el inicio del periodo gubernamental 2026-2031 y plantea una hoja de ruta para recuperar competitividad.
Entre las prioridades identificadas figuran fortalecer la institucionalidad, mejorar la calidad del gasto público, acelerar la ejecución de infraestructura logística y digital, reducir la discrecionalidad regulatoria, impulsar la innovación, cerrar brechas de talento y facilitar la formalización empresarial.
Guevara sostuvo que el país conoce desde hace años cuáles son los principales obstáculos para mejorar su competitividad y que el reto ahora es ejecutar las reformas pendientes.
"El Perú conoce con claridad cuáles son las brechas que limitan su competitividad. Hoy el desafío es convertir ese conocimiento en resultados mediante una agenda de ejecución con prioridades claras, coordinación entre los distintos niveles de gobierno y un seguimiento permanente", afirmó Guevara.



