Una baja inflación permite dotar de un mayor poder adquisitivo a la moneda en el largo plazo, esto permite a los hogares y sobre todo a los de menores recursos mantener su capacidad adquisitiva. Asimismo, una tasa de inflación más baja contribuye a la desdolarización de las transacciones y del ahorro al contarse con una moneda más sólida. Ello permite reducir la vulnerabilidad asociada a la dolarización financiera de la economía, así como mejorar la transmisión y eficiencia de la política monetaria.
¿Por qué es importante una baja inflación?

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