Luego de cuatro años, Lima volvió a ocupar el primer lugar del Índice de Competitividad Regional 2026, elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), desplazando a Moquegua. Sin embargo, en la última década, el mayor cambio ocurrió lejos de la capital: Apurímac y Pasco fueron las regiones que tuvieron el mayor avance, pese a mantenerse a media tabla.
El estudio del IPE evalúa la competitividad de las regiones basado en seis pilares: su entorno económico, la infraestructura, salud, educación, el mercado laboral e instituciones.
Uno de los casos más llamativos es el de Apurímac que pasó del puesto 19 al 12 entre 2016 y 2026, impulsada por la minería, pero también por mejoras en Salud y una reducción de la pobreza, que cayó de 38% a 21%. Así lo explicó Martín Valencia, jefe de Estudios Económicos del IPE.
“El caso de Apurímac, es evidente que la llegada de Las Bambas (mina de cobre de gran escala) desde su etapa de inversión y producción ha dinamizado la economía bastante en el pilar económico. Pero esa no es toda la película sobre bienestar. Cuando ves temas de educación y salud también han mejorado”, indicó a RPP.

En la última década, la economía de Apurímac creció a 12,3% promedio anual, muy por encima del promedio nacional (2,3%). Desde el Gobierno Regional de Apurímac sostienen que este avance también responde a una mayor estabilidad para atraer inversiones y acelerar la ejecución de obras públicas. Así lo detalló el gobernador de dicha región Percy Godoy:
"En estos cuatro años le hemos dado una estabilidad importante para las inversiones privadas a la región. Eso ha sido clave porque antes de asumir el gobierno regional en 2022, 2021, la inestabilidad política y las paralizaciones han hecho de que muchas inversiones no fluyan como tiene que ser”, sostuvo a esta redacción.
Desde el 2017, Apurímac creó una comisión que reúne al Estado, las empresas mineras y la sociedad civil para transparentar el uso de los recursos de la minería. Además, desde 2024, el sector privado brinda asistencia técnica a municipios para mejorar la planificación y ejecución de obras públicas.
Según indicó Godoy Medina, ese crecimiento también se refleja en la generación de empleo con un impacto de hasta 20 mil puestos laborales producto de la infraestructura pública. El gobernador afirmó que actualmente están en ejecución obras por 2,500 millones de soles en todo Apurímac.
Otra región con un avance importante es Pasco que escaló del puesto 22 al 14 en 10 años y su avance se explica por el resurgimiento de la minería, aunque bajo un modelo distinto, basado en el reaprovechamiento de residuos mineros, aunque aún está pendiente un mayor liderazgo de las autoridades regionales para convertir el crecimiento en desarrollo, así lo indicó el exviceministro de Economía Carlos Casas.

"Cuando uno habla de desarrollo territorial, siempre tiene que haber una autoridad que sea la líder que pueda articular esfuerzos de las potencialidades y necesidades para generar un mayor desarrollo económico (..) La minería lo está haciendo, pero se puede agotar en el sentido de que falta contar con autoridades que tengan esa visión”, señaló el también economista de la Universidad del Pacífico.
Lima recupera el primer lugar en competitividad pero tropieza con la inseguridad y los 'nini'
Pero Si Apurímac y Pasco representan el mayor salto de la última década, Lima demuestra que mantenerse en la cima también implica enfrentar retos. Buena parte de la recuperación de la capital responde a la mejora del mercado laboral, sector que fue golpeado en la pandemia, pero ese liderazgo convive con inseguridad y el aumento de jóvenes que no estudian ni trabajan. Así lo advirtió Martín Valencia del IPE:
"Liderar el INCORE no significa que se hayan cerrado todas las brechas de competitividad que existen en una región. En Lima lo que vemos, sobre todo, es un incremento en la victimización por hechos delictivos, es decir, por la delincuencia. Muchas veces el incremento de la delincuencia está asociado también a un aumento en la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan. Lo que hemos visto en Lima Metropolitana y Callao es un incremento importante de estos jóvenes, aproximadamente 160 mil más que antes de la pandemia", apuntó.
Para el economista Carlos Casas, estos dos problemas representan un riesgo para que Lima mantenga su liderazgo en los próximos años. Explicó que la inseguridad encarece los costos de las empresas, desalienta la inversión y deteriora el clima de negocios, mientras que el aumento de jóvenes que no estudian ni trabajan reduce el capital humano disponible y limita la productividad de la región.
"Si uno paga una extorsión, es como un impuesto adicional. Eso le resta competitividad porque las empresas ya no tienen recursos para crecer, reinvertir o formalizarse. Y, por otro lado, los jóvenes que no estudian ni trabajan van perdiendo capital humano y empleabilidad, lo que termina afectando el desarrollo de Lima", sostuvo.
A puertas de nuevas elecciones de autoridades regionales, el INCORE vuelve a poner sobre la mesa las principales brechas que aún enfrenta el país. Más que un ranking, el índice se convierte en una herramienta para que la ciudadanía exija resultados concretos en infraestructura, salud, educación y empleo.
Datos:
- Lima Metropolitana y Callao recuperan el primer lugar del Índice de Competitividad Regional (INCORE) 2026, desplazando a Moquegua. El podio lo completan Arequipa, Tacna e Ica.
- Loreto vuelve a ser la región menos competitiva del país, posición que mantiene desde 2016. Le siguen Ucayali y Huánuco.
- Madre de Dios y Ayacucho fueron las regiones que más mejoraron en competitividad respecto al año anterior, mientras que Tumbes registró el mayor retroceso.
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