A inicios de este año la consultora internacional Gartner presentó su investigación anual para detectar tendencias y desafíos en el mundo del trabajo para el 2020, una investigación producto de casi 700 entrevistas a empleados de diferentes rubros localizados en Alemania, Brasil, Estados Unidos, India y Reino Unido.
El estudio ofrece una guía sobre cómo deben prepararse las organizaciones ante una interrupción inesperada de su negocio. Y como es usual año tras año, se convirtió en referencia para el mundo empresarial. Se trata de un informe que incluye, entre otros aspectos, un enfoque simplificado de seis pasos para la gestión de la continuidad del negocio, cómo identificar y evaluar los riesgos de potenciales interrupciones, además de estrategias de integración y prioridades para un plan de migración exitoso.
Lo paradójico es que, al poco tiempo de su publicación, la pandemia del COVID-19 desencadenó una crisis de consecuencias globales. Pero, lejos de quedar desactualizadas, las conclusiones del informe de Gartner cobraron una relevancia impensada. Los resultados del estudio están disponibles aquí.
¿Quiénes lograron adaptarse con mayor rapidez?
La respuesta es simple: aquellas organizaciones que habían previsto la situación, es decir, que habían establecido de antemano un protocolo para seguir funcionando en caso de emergencia. Y aquí es cuando contar con un Plan de Continuidad de Negocios o BCP (en inglés, Business Continuity Plan), realmente hace la diferencia.
Con más de 30 años de experiencia en el mercado, Citrix se especializa en el desarrollo de soluciones apuntadas a la transformación digital y plataformas de espacio de trabajo inteligente, colaborando con cientos de empresas e instituciones para anticiparse y afrontar disrupciones mayores (desde una pandemia) como situaciones más ordinarias (como un ciberataque, un corte de energía o un fenómeno climático).
¿Qué hacer de aquí en adelante?
De esta investigación se desprenden algunos puntos para tener en cuenta a la hora de implementar un plan a largo plazo, la más central quizás, es que el factor humano juega un rol fundamental: para que una empresa sea resiliente, quienes están a cargo también deben serlo. Sus líderes deberán aprender y adaptarse rápidamente con la idea de velar por el cuidado de los usuarios, la prestación de servicios y, por supuesto, la continuidad del cumplimiento de los objetivos corporativos.
Si algo nos vienen demostrando los últimos meses, es que predecir el futuro es una tarea tan inútil como imposible. Las emergencias simplemente suceden y no esperan a que una empresa pueda poner al día sus estrategias de gestión para dar continuidad a sus actividades. Estar preparados, entonces, es una obligación que cada organización tiene para consigo misma y ante sus clientes y colaboradores. La previsión, entonces, se vuelve 100% necesaria.
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