Resumen: Se analiza un proceso de división y partición de bienes en el que se cuestionaba la exclusión de un inmueble de la masa hereditaria, sustentada en un contrato de compraventa cuya copia certificada fue presentada por el demandado en apelación. La Corte Suprema determina que la sala superior valoró dicho documento sin pronunciarse previamente sobre su admisión o inadmisibilidad, situación que no permite tenerlo por incorporado válidamente al proceso. En ese contexto, considera que la valoración de una prueba no admitida vulnera el derecho al debido proceso y a la debida motivación de las resoluciones judiciales.
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